Por Susan Pfferr
En mi libro “BRIDA BAILARINA. El jardín de los gatos Sin Dueño”, habla de sentimientos universales. Uno de ellos, la envidia, desde mi punto de vista el más mezquino.
Abraham Maslow padre de la psicología
humanista, acuñó el término “Complejo de Jonás” -inspirado en el
personaje bíblico-, para identificar una neurosis que habita en el ser
humano: el miedo a la propia grandeza o huída del propio destino.
La lectura de esta teoría inundó su mente de interrogantes:
¿Cómo es posible que alguien tema a lo
mejor de sí mismo? ¿Cómo es posible que alguien oculte su máximo
potencial? ¿Cómo es posible que alguien se disfrace de mediocre? ¿Cómo
es posible que alguien huya del mejor de sus destinos posibles?
La explicación de Maslow es muy interesante y objeto de reflexión:
Igual que tememos lo peor de nosotros
tememos, también, lo mejor. Los valores que producen admiración suelen
provocar una sensación de inferioridad en los demás, si esa sensación de
inferioridad no se manifiesta de una forma consciente por parte del
individuo aplica un mecanismo de defensa: la envidia y el rechazo hacia
la persona que produce ese ambivalente sentimiento (admiración –
envidia.
La persona que es consciente de esta
causa efecto, podrá combatirlo y, tal vez, si llega a amar las
cualidades de los demás, tal vez sea capaz de amar las propias y
sacarlas a la luz, porque perderá la temida consecuencia del rechazo.
Todos podríamos ser mejores de lo que
somos si, en vez de malgastar nuestra energía en envidiar las cualidades
ajenas, aprendemos a amarlas, admirarlas y aprender de ellas para así
también reconciliarnos con las propias.
Es un acto de generosidad entregar al mundo lo mejor de nosotros mismos y, al final, siempre retorna lo que se da.
Texto de Susan Pfferr (autorizada su publicación)
Espero que os guste, al igual que la
historia que narra en su libro, que intenta trasmitir autoestima y
valores (lealtad, respeto, amor…..) a través de la amistad entre una
niña y la gatita que adopta en un refugio. Contando sus vivencias y
travesuras diarias, enseñando lecciones y hábitos necesarios para un
crecimiento interior satisfactorio, mientras entretiene sin cansar
porque es un libro pensado y escrito para primeros lectores, aunque
seguro que padres y hermanos mayores van a disfrutar con el y a pedir
que la colección crezca, y siga enseñando y ayudando a que nuestros niños tengan esa autoestima, de la que hemos carecido nosotros.
Felicidades Susan, que la diosa Bastet te inspire y tu pluma nos regale nuevas historias de Brida Sin Dueño y su particular familia.
Silvia M. Ferrer
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